Si estás dudando entre tarima flotante y suelo laminado, no estás solo. Son dos opciones populares en reformas de interiores, pero se comportan distinto en uso diario, humedad, ruido y mantenimiento. Aquí tienes una comparación clara para decidir con criterio.
Diferencia rápida: qué es cada uno
- Laminado: suelo multicapa con una capa decorativa y protección superior. Muy común por precio y variedad.
- Tarima flotante: se usa a menudo para referirse a suelos “flotantes” (sin pegar), incluyendo opciones de madera o similares. En la práctica, mucha gente llama “tarima” a varios sistemas. Lo importante es el uso y la calidad del producto.
Qué elegir según tu casa (casos típicos)

Si tienes niños o mascotas
Prioriza resistencia a arañazos, buena capa superior y facilidad de limpieza. Pregunta por la clasificación de uso y garantía.
Si te preocupa la humedad
Ojo con cocinas, entradas y zonas con fregado frecuente. Hay productos más resistentes al agua, pero conviene elegir bien y rematar correctamente.
Si buscas sensación “cálida” y acústica mejor
La base/manta y la calidad de instalación influyen muchísimo en ruido y confort.
Durabilidad y mantenimiento
- La durabilidad real depende de calidad, instalación y uso.
- Una mala instalación (sin juntas, con base deficiente) reduce vida útil en ambos casos.
Precio: qué determina el coste
Más que “tarima vs laminado”, el precio lo determinan:
- Calidad del material
- Mano de obra y remates
- Rodapiés
- Retirada del suelo anterior
- Nivelación/estado del soporte
Para ver partidas y errores típicos: instalación de tarima flotante (precio por m²). Y si quieres estimación por vivienda: cuánto cuesta poner tarima en 60/70/90 m².
Consejo final: coordina suelos con pintura
Si vas a hacer obra interior, coordinar suelos con pintura te evita repasar rodapiés, remates y manchas. Guías útiles:
CTA: lo valoramos en tu caso
Si estás en Madrid y quieres que te orientemos según uso, estado del suelo y alcance de reforma, puedes pedir presupuesto aquí:



